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miércoles, 11 de abril de 2018

SUBLIMACIÓN: ¿En qué se diferencia de la serigrafía?


Tanto la sublimación como la serigrafía son técnicas de estampación muy recurrentes en el ámbito textil y publicitario. Ambas con muy buenos resultados, pero con grandes diferencias desde el proceso hasta el acabado. 
Ya hemos explicado, en un post anterior,  sobre las características y proceso de la sublimación. Sabemos que la sublimación consiste en trasladar las tintas del papel a la prenda a través del calor de forma gasificada (vapor), a diferencia de la serigrafía donde hacemos pasar tinta (color por color) a través de una malla o bastidor hacia la superficie o textura deseada de forma sólida. Aquí ya tenemos nuestra primera y gran diferencia: El proceso.


Otra gran diferencia son los materiales. Para la sublimación no necesitaremos nada más que de una imagen, papel para sublimado, tintas especiales, impresora de inyección y una plancha de calor a presión que puede variar de modelo según el objeto que vayamos a sublimar, ya sean tazas, gorras, prendas, etc.. 



En cambio para la serigrafía que, como ya hemos visto también en un post anterior, tiene un proceso más demandante por ende la cantidad de materiales a utilizar es mayor. Para la serigrafía necesitaremos de un computador y programa o software de diseño para hacer la separación de colores de nuestro motivo. Del mismo modo, requeriremos de una impresora o plotter para imprimir la separación de estos colores en positivos (transparencias o fotolitos) por lo que usaremos Mica Film y tinta DYE también.

Ya para el revelado será indispensable emulsión, cuadros o bastidores ya armados y una mesa de revelado. Luego, para pasar a la mecánica del estampado necesitaremos de una mesa o pulpo, tintas (que pueden variar según el material y el acabado que se quiera como tinta al agua, plastisol, discharge, etc.), racletas, entre otros elementos imprescindibles para su ejecución. Notamos, por tanto que la diferencia de materiales es bastante grande y su proceso está comprendido por etapas más complejos de allí también que la cantidad de insumos a usar es mayor.




Por otro lado, la siguiente diferencia que existe entre estas dos técnicas es el acabado. Mientras que en la serigrafía podemos estampar sobre prendas de distintas fibras y superficies y alcanzar una gama más extensa de colores impresos incluso blanco, en la sublimación solo podemos estampar sobre fibras de poliéster y superficies recubiertas de polímero y su gama de colores está limitada al CMYK, no imprime el color blanco. 
De igual forma, la serigrafía nos permite estampar sobre telas y fondos oscuros, incluido el negro, lo que en sublimación es imposible - solo el papel transfer con base o bifaz nos permite dejar el dibujo sobre alguna prenda oscura, pero el acabado y la durabilidad son totalmente diferentes- a menos que lo imprimamos el diseño fondeado en negro y lo sublimemos completo.
Continuando con el acabado, la serigrafía por si misma nos permite y brinda una serie diversa de acabados gracias a los distintos tipos de tintas que en ella se pueden usar. Está el efecto 3D, el fosforecente, tipo pan de oro (Foyld), entre otros que jamás conseguiríamos con la sublimación. Sin embargo lo que la sublimación sí nos garantiza es un estampado totalmente tacto cero ya que las tintas se adhieren a las fibras y no queda rastro alguno de ellas.




Para finalizar, la última diferencia que existe entre la serigrafía y la sublimación es la DURABILIDAD. Ambas nos proporcionan una larga durabilidad de estampado sobre nuestra textura elegida, sin embargo pueden haber variaciones entre ambas y ésto se puede deber al tipo de tinta usado y al tiempo y calor para la fijación de las tintas también. Aún así, será la sublimación la que nos asegure mayor duración de las tintas en las prendas o superficies ya que su proceso implica adhesión en las fibras a diferencia de la serigrafía que solo se queda en la superficie, está  yuxtapuesta por lo que puede durar menos que la sublimación.

Un dato extra e importante es que en ambas técnicas puedes producir en grandes cantidades, pero de necesitar producir en cantidades menores, la más conveniente será la sublimación ya que la serigrafía demanda muchas etapas en su proceso y por consecuencia también insumos, entonces producir en pocas cantidades no resulta rentable. Esta podría ser también una diferencia más: La sublimación nos permite producir en pequeñas y grandes cantidades que no es el caso de la serigrafía que conviene usarla más que nada en producciones altas por los costos.

No podemos indicar si alguna de las dos es mejor que la otra porque eso dependerá de las necesidades de producción y será una cuestión de cuál conviene más porque ninguna deja de ser una buena opción para la producción de estampados.